En el marco de la Agenda M de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, el pasado 25 de marzo se llevó a cabo en el hall de ingreso de la Facultad de Ciencia y Tecnología la intervención cultural “Canciones Prohibidas, resonancias de Chilo Zaragoza”, una propuesta que invitó a la comunidad a reflexionar colectivamente a 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976.
El espacio fue especialmente ambientado para la ocasión, generando un escenario íntimo y significativo que acompañó el tono de la actividad. La propuesta fue organizada de manera conjunta con la Coordinación de Rectorado de la UADER, la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad de Concepción del Uruguay y nuestra casa de estudios, consolidando un trabajo articulado en torno a la promoción de la memoria, la verdad y la justicia.
Durante la apertura, se destacó la importancia de sostener la memoria como una construcción colectiva del presente, que interpela a las instituciones públicas y a la sociedad en su conjunto.
Uno de los momentos centrales fue la intervención de Darío Barón, Director de Derechos Humanos, quien compartió el proceso de recuperación de la guitarra perteneciente a Chilo Zaragoza, músico entrerriano y víctima del terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar. En sus palabras, destacó el desafío que implicó su restauración y el valor simbólico del instrumento en este contexto.
La guitarra fue puesta en valor gracias al trabajo del luthier Esteban Pérez Esquivel, quien llevó adelante la tarea de manera desinteresada, motivado por el profundo significado reparador que representa. Su presencia en la actividad permitió compartir también la dimensión personal y profesional de este proceso.
La propuesta artística estuvo a cargo de Guillermo Lugrin, cantor e investigador del cancionero entrerriano, quien interpretó obras que resonaron con la memoria colectiva: “Y si la saco ganada”, milonga de Víctor Velázquez, y “Por los que no están”, chamarrita de su autoría. La ejecución se realizó con la guitarra de Chilo Zaragoza, otorgando a la presentación una carga emotiva singular.
Asimismo, se contó con la presencia de Cachi Amoz, prima de Chilo Zaragoza, quien brindó un cierre profundamente sentido al compartir recuerdos personales vinculados al músico y a la historia del instrumento. Sus palabras evocaron momentos de la infancia y resignificaron la guitarra como símbolo de memoria viva, culminando con un mensaje contundente de Nunca Más.
La actividad se desarrolló en un clima de profunda emoción y respeto, donde la música, la palabra y los recuerdos compartidos construyeron un espacio significativo de encuentro. La guitarra de Chilo Zaragoza, cargada de historia, volvió a sonar no solo como instrumento, sino como símbolo de memoria viva.
En ese cruce entre arte y memoria, la propuesta dejó resonando una certeza colectiva: que recordar también es una forma de decir, de transmitir y de sostener, entre todos y todas, aquello que no debe volver a repetirse.